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Grietas y Esperanzas

Lunes, 17 de septiembre de 2007

CIVILIZACIÓN Y BARBARIE: EXTERMINIO- Parte I

Motivos de la conquista del Desierto, protagonistas del genocidio, representaciones sobre los pueblos originarios, el valor de la tierra.


A finales del siglo XIX, la consolidación del Estado Nacional hacía necesaria la clara delimitación de sus fronteras con los países vecinos: la conquista del Desierto le permitiria logra tal objetivo junto a la idea de la “pacificación” interior.
El Estado Argentino uso “métodos de exterminio, como el genocidio físico, cultural y la falsificación de la Historia” (Comunidad Pillan Mahuiza). La conquista del Desierto fue la continuación de un modelo esclavizante y deshumanizador, los efectos de la conquista y todo el largo tiempo de la humillación posterior rompieron en pedazos la identidad cultural y social que los indígenas habían alcanzado. Los conquistadores rompieron su organización economía desestructurándola
Para Reynaldo Mariqueo, representante de la comunidad mapuche Ñuke Mapu, significó la masacre impune de casi cien mil mapuches. El 6 de enero de 1641 la nación Mapuche y el Imperio Español concertaron el tratado de Killín mediante el cual el Imperio Español reconoció la autonomía territorial de la Nación Mapuche. Desde entonces y durante más de dos siglos se respetó el río Bio Bio como frontera natural y los territorios situados al sur de esta demarcación como territorio de la nación Mapuche en pleno ejercicio de su derecho de libre determinación. Sin embargo, esto no se mantuvo en pie por mucho tiempo ya que tanto Chile como Argentina incurrieron en la violación del derecho internacional al no respetar una frontera reconocida por una potencia internacional, la ocupación militar del territorio de la nación Mapuche y la deportación de sus habitantes en reservas indígenas que testimonia un ultraje más del derecho internacional.
Desde 1870, la campaña contra los habitantes originales del sur argentino se hizo con toda la organización del ejército comandado por el general Roca. Los indios de las pampas y las regiones patagónicas fueron eliminados. Durante décadas, miles de mapuches fueron proscritos y sus autoridades tradicionales perseguidas.
El éxito obtenido en la conquista del Desierto, prestigió la figura de Roca y lo llevó a la presidencia de la república. Para el estado nacional significó la apropiación de millones de hectáreas. Estas tierras fiscales que, según se había establecido en la Ley de Inmigración, serían destinadas al establecimiento de colonos y pequeños propietarios llegados de Europa, fueron distribuidas entre una minoría de familias vinculadas al poder que pagaron por ellas sumas irrisorias. El Estado legitimó la acumulación del capital, se necesitaba obtener más tierras para el ganado, acrecentar la exportación de carne a Europa, teniendo como principal consumidor a Inglaterra, los hacendados criollos necesitaban expandirse más para aumentar el número de sus haciendas a fin de satisfacer la voracidad de la sociedad oligárquica europea. La resistencia del pueblo mapuche fue con armas, destacándose estrategas militares como el toki Calfucurá, peleando hasta la muerte.
Roca cumplió con su palabra al decir: "Sellaremos con sangre y fundiremos con el sable, de una vez y para siempre, esta nacionalidad argentina, que tiene que formarse, como las pirámides de Egipto, y el poder de los imperios, a costa de sangre y el sudor de muchas generaciones."
La mirada eurocentrista dio formato a una identidad “nacional” a través de una educación excluyente, monocultural y europeizante. Los historiadores, antropólogos, sociólogos y los biólogos han prestado sus servicios a este Estado, fundamentando científicamente la masacre y la justificación del genocidio. Se escribieron frases como que los indios eran “bárbaros y salvajes” (D. Sarmiento, 1845) cuya lógica aún hoy opera en nuestra sociedad.



LA VIOLENCIA LEGITIMADA
Osvaldo Bayer, en un articulo: “Argentina: 86 años de democracia” cuenta que fue el comandante Prado, uno de los integrantes de la expedición, quien informó que a los indios que se tomaban prisioneros se los estaqueaba y se los torturaba atrozmente, mutilándolos o desconyuntándolos para que diera datos. Mientras tanto el general Roca escribía: "La ola de bárbaros que ha inundado por espacio de siglos las fértiles llanuras ha sido por fin destruida". Y finalmente informará al Congreso de la Nación: "El éxito más brillante acaba de coronar esta expedición dejando así libres para siempre del dominio del indio esos vastísimos territorios que se presentan ahora llenos de deslumbradoras promesas al inmigrante y al capital extranjero".
Los vencedores se quedaron con las tierras. El general Roca mismo recibió quince mil hectáreas como botín de guerra. Hubo campos para los otros generales y oficiales y para los estancieros y comerciantes que habían financiado la matanza. También la iglesia católica apoyó en todo a la expedición contra los indios. Por ejemplo, monseñor Fagnano, dio a conocer un mensaje cuando las tropas militares vencieron. Dijo: "Dios en su infinita misericordia ha proporcionado a estos indios un medio eficacísimo para redimirse de la barbarie y salvar sus almas: el trabajo; y sobre todo la religión, que los saca del embrutecimiento en que se encontraban".
La conquista se realizó, como fundamenta Eduardo Galeano, con la “espada y la cruz” pero la cristianización como cualquier exportación de ideología o técnicas es condenable en el momento mismo en que es impuesta ya sea por las armas o de otra manera.
Incluso los nombres que los habitantes originarios pusieron a montañas, lagos, valles, etc., fueron cambiados por nombres de generales y de burócratas del gobierno de Buenos Aires. Por ejemplo: uno de los lagos más hermosos de la Patagonia que llevaba el nombre en tehuelche que significaba "el ojo de Dios" fue reemplazado por el de Lago Gutiérrez, apellido de un burócrata del ministerio del Interior que pagaba los sueldos a los militares. Y en Tierra del Fuego, un lago con nombre indígena ona llamado "Descanso del horizonte" fue llamado "Lago Monseñor Fagnano", en honor del cura que acompañó a las tropas con la cruz.

Por: Maria Ester Santul | CULTURALes | Comentarios (0) | Referencias (0)

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