Martes, 23 de mayo de 2006
En este ensayo se realiza un abordaje historico sobre la Revolucion de mayo de 1810 en Argentina desde una perspectiva educativa. Se reflexiona respecto a que valor tiene la educacion segun determinados proyectos que incluye o integra, que valoriza la libertad y la autonomia o la socava. Se trata de visualizar que toda pedagogía, en un campo de poder, define su sujeto y toda política educativa expresada en discursos especializados del campo político pedagógico tiene por finalidad la constitución de sujetos pedagógicos
DE LA REVOLUCION DE MAYO… EDUCAR PARA LA LIBERTAD
* Santul Maria Ester
INTRODUCCIÓN
“…desconocer la historia como conflicto crea la ilusión de ocultamiento del origen del poder y de la futilidad del fantasma”
(Puiggrós, 1993).

La razón de ser de este trabajo parte de revalorizar a la Historia como un proceso real y cotidiano; de que conocer el pasado e investigarlo es condición necesaria, no solo para comprender el presente, sino también para modificarlo y concebir un futuro diferente, imprimiéndole cierta cuota de direccionalidad (C. Braslavsky, 1987). En este sentido, es importante creer y construir la posibilidad, es decir, poder crear un futuro mas democrático para los sujetos pedagógicos en crisis y siempre en constitución, aun cuando vivimos una crisis educativa “orgánica” planteada por Adriana Puiggrós (1993) y que es un hecho real y actual, y que no se debe solo a estrategias de reducción del gasto publico que provocaron el colapso de los sistemas escolares, sino también a motivos culturales e históricos.
Conocer nuestra historia implica tener una visión más amplia respecto de la educación, considerando que la misma es una práctica productora, reproductora y transformadora de sujetos; y que a lo largo de la historia existieron distintos proyectos que tendieron a formar determinado tipo de sujeto. Según Puiggrós , siempre estuvo vigente la intención de coadyuvar a la constitución y al cambio del sujeto. Ese cambio puede ser regresivo o progresista, conservador o transformador pero principalmente está y estuvo siempre imbricada con las luchas sociales. Toda pedagogía, en ese campo de poder, define su sujeto y toda política educativa expresada en discursos especializados del campo político pedagógico tiene por finalidad la constitución de sujetos pedagógicos. La política educativa al resumir el proyecto cultural de un modelo político para una determinada sociedad establece los criterios de distribución de significados sociales y por lo tanto distribuye condiciones y posibilidades para la construcción de identidades.
Durante la Revolución De Mayo estos elementos se pusieron en juego, pero basados en la idea de independencia, de libertad. Esto trae como implicancias la idea de construir un Estado y la Educación es un instrumento que comienza a ser priorizada para lograr el paso hacia un mundo diferente, en constante lucha con lo viejo, con lo que prevalece.
Por esto, es importante dar cuenta de aquellos sentidos que plasmaron las políticas educativas durante la emancipación, cuando se estaba gestando la idea de construir un sistema educativo en función de determinado proyecto político, y que no es ajeno a las distintas expresiones del pensamiento de entonces, a la realidad concreta del Virreinato, de las provincias, al papel de los caudillos en la construcción del sistema de educación publica, el papel de la Iglesia y de la sociedad civil.
Se indagará, entonces, los “procesos alternativos, utopías y sujetos que no llegaron a ser hegemónicos” (Weinberg) y que hicieron también al esfuerzo de construir el sistema escolar publico, porque como sostiene Puiggrós “las practicas y sentidos pedagógicos dominantes no ocupan todo el campo relativo de la pedagogía, sino que son una expresión de la hegemonía en un espacio de lucha donde participan otras practicas y sentidos”
El Ocaso Del Imperio Español
Cuando el Virreinato de la Plata se planteó la independencia con respecto a la metrópoli, lo hizo por muchos motivos, los mismos son particularmente interesantes pero, en primera instancia, tienen que ver con las Reformas Borbónicas que, impulsadas por Carlos III de España, se realizaron con el objeto de recuperar el poder perdido a manos criollas y foráneas en las colonias. Y consistió, en general, en una centralización mayor del poder en la corona real. Se aumentaron las cargas impositivas sobre todos los sectores sociales. Se buscó debilitar todo poder amenazante a la hegemonía española en las colonias. El ejemplo más conocido es con la Iglesia: se le confiscaron los fondos de caridad y los jesuitas son echados de toda dominación española. Se establece un monopolio económico entre las colonias y España, donde la corona se hizo cargo de la administración de dicho monopolio. Los beneficios que surgían de ese intercambio de productos iban a parar directamente a España.
En aquel entonces, mientras la sociedad norteamericana alcanzaba niveles cada vez mayores de integración, nuestra región se caracterizaba por estar fragmentada y su sociedad dispersa. La circulación de mercancías y de productos culturales se restringía a los mercados locales sin que llegaran a estructurarse las regiones. La legislación colonial impedía la salida legal y fluida hacia el mercado internacional. El ritmo de crecimiento económico, cultural y educacional de los países europeos donde el capitalismo avanzaba, así como de los EEUU, contrastaba con las dificultades estructurales de las colonias hispánicas.
Esto generó muchos reproches en las colonias, porque la reforma que, en realidad no cambiaba la situación del Virreinato, dejaba intacto el monopolio, y por lo tanto los beneficios que obtenía España del intercambio comercial de productos.
Fue la debilidad político institucional del imperio Español, la que llevó a los criollos a la política. Como así también las lógicas de las guerras: primero con Inglaterra, (que impone un bloqueo sobre puertos españoles, que dificultaba el comercio), y la dominación política de América. Segundo cuando Napoleón invade España, perdiendo así el contacto asiduo con las colonias. Como consecuencia de estos conflictos España y las colonias sufren una gran crisis económica; estos conflictos llevan al fracaso del intercambio comercial entre España y sus colonias, estas empiezan a pensar que deben buscar por sus propios medios, fuentes y mercados para subsistir. Ya con las Invasiones Inglesas (180
se pone al descubierto no sólo las falencias del Imperio Español, sino también la de sus funcionarios en América. Por lo que los criollos, tuvieron que salir a defender al imperio. Que generó un incipiente sentido de identidad común.
La Elite Americana se encontraba disconforme por la poca participación que tenía en el gobierno: por la crisis comercial que atravesaba el imperio, que le dificultaba su actividad al no ser fluido, diverso y continuo el intercambio de productos. Y la disposición legal que les imponía comerciar con otros mercados (Inglaterra y Estados Unidos). Se puede resumir que el ocaso español se debió, principalmente, a dos décadas de depresión y guerra, y a una grave crisis de legitimidad política (no había rey a quien obedecer).
La REVOLUCION de MAYO: los Valores de la Ilustración en la COLONIA
“Desde que las sociedades de América Latina se propusieron construir sus propios Estados Nacionales Independientes de sus metrópolis, se fueron gestando modelos educativos que tuvieron vinculación con las prioridades societales de cada periodo histórico. El modelo educativo propuesto giró en cada caso en torno a un eje fundamental que fue, en primer momento, la LIBERTAD…..” (Braslavsky, 1986)
La REVOLUCION de MAYO de 1810 se integra, entonces, en un englobante, universal que abarca, primero, la crisis de la monarquía y del sistema colonial español agravada por la invasión napoleónica y después en una dimensión más amplia, el definido por las revoluciones burguesas, particularmente en Francia y EEUU y por la expansión del Capitalismo.
La revolución de mayo, es básicamente, una revolución política y de independencia (anticolonial). En el proceso histórico, ambas se dan de manera simultanea e imbricada En tanto revolución política, la cuestión clave es la de poder estatal, esto es, la de precisar que clase, fracción o grupo social detenta el control de los medios de coacción jurídica, política, militar, impositiva y de dominio y/o dirección ideológica.
Acá existe el primer problema, porque en este caso, según Ansaldi Waldo , la disputa por el poder político no se da en términos de clase versus clase, sino en términos de ruptura de una relación de dominio colonial, es decir, de colonia versus metrópoli. Puede plantearse también en términos de pasaje de Estado Colonial a Estado Nacional: lo que supone dos cuestiones diferentes entrelazadas: la del nuevo Estado, pero también la creación de algo inexistente, la nación, Estado y nación, dialécticamente vinculados, aparecen así en el horizonte político, teórico y practico, de los revolucionarios.
Retomando a Ansaldi, y con respecto al concepto de revolución, se sostiene que éste no se define solo por el ejercicio de la violencia sino también por la irrupción abrupta y masiva de las clases subalternas en el escenario político, en el caso rioplatense se esta lejos de un furor revolucionario, no se alcanza ese nivel de desarrollo, no se plantearon alternativas hegemónicas. Se trató de una revolución que al no trastocar o modificar la sociedad no se hizo social, y no se planteo alternativas hegemónicas.
De esta manera, el concepto que define el proceso de 1806-1812 a 1880 es el de REVOLUCION PASIVA, y se trató de una solución desde arriba, elitista y antipopular, fue un proceso de transformación capitalista que resultó del acuerdo entre grupos dominantes con exclusión de las clases subalternas, con empleo sistemático de la violencia o coerción y con una decisiva intervención en la economía. El Estado, cumpliendo el papel de partido político, dirigió el proceso sustituyendo a un grupo, clase o fracción.
Las clases subalternas ratifican su calidad de heterogéneas, fragmentarias y dispersas. Mientras que la burguesía es una clase hecha con retazos. Porque frente a ella no tiene una clase contradictoria con la cual confrontar: las viejas clases dominantes herederas y continuadoras de la sociedad colonial se reestructura para adecuarse al proceso constitutivo de la burguesía.
Estas son las características de la edificación del “nuevo sistema”, de este nuevo “estilo” renovado, cuya ambigüedad se resuelve en el propio Mariano Moreno quien oscila entre el enmascaramiento y la reparación que quiere reconocer. Dualidad contradictoria que dibuja un arco que va desde la referencia a los amos de una monarquía en sobrevivencia, en dirección a los esclavos que no quieren ser esclavos a quienes Moreno saluda y convoca como legítimo rescate y, a la vez, como proyecto de ampliación de su base social para esto el congreso debía definir una constitución que reemplace a las leyes de Indias, las cuales no podían ser admitidas como nuestro código, porque lo consideraba expresión de hipocresía, impotencia, esclavitud, degradación.
Los revolucionarios utópicos querían traer al Río de la Plata las ideas del Iluminismo, de la Modernidad: hacer prevalecer en nuestras tierras los valores de Libertad, Justicia, Fraternidad, Progreso e Igualdad impulsados por la Revolución Francesa. Consagrar en suelo americano los Derechos del Hombre y el Ciudadano. Tales son las ambiciones de la Revolución de Mayo. Así para Moreno, el congreso debía elegir un gobierno, promulgar una constitución que asegure la felicidad de los pueblos, tareas que debían hacerse sobre “los primeros principios de la razón, que son la base eterna de todo derecho” Pacto Social, Soberanía Popular, que se expresa en la Voluntad General del Pueblo, amor a la patria (como ética): Son los fundamentos del nuevo Estado. Para esto era imprescindible una educación del pueblo, como base de un sistema educativo progresista para naciones libres. Se debía tratar de una pedagogía antirracista, democrática en los métodos de enseñanza y disciplina e inclinada hacia el laicismo y el anticlericalismo. Se trataba de una pedagogía liberal radicalizada, muy influida por Rousseau y por los socialistas utópicos (Puiggrós, 199![]()
Moreno, era un liberal en economía. Pero era un liberalismo económico de una incipiente burguesía que iba buscando su legalidad desde la práctica del contrabando en mutación hacia el "criollismo" como emblema de identidad. Una burguesía porteña en formación entre finales del siglo XVIII y los primeros años del XIX, liberal en economía pero, al mismo tiempo, nacional en política por ser cada vez más consciente de la crisis, inoperancia y disolución del viejo imperio español.
Como dijo Adriana Puiggros , la modernización borbónica no sólo fue insuficiente, sino que llegó cuando ya había ocurrido el hecho irreversible: los hispanoamericanos habían comenzado a visualizarse como sujetos independientes.
El virreinato se venía abajo. Algunos sectores acomodados sólo alcanzaban a imaginar a un nuevo sujeto europeo ocupando el lugar que dejaba la corona hispánica. Incluso quienes esperaban llenar el vacante trono del Inca para gobernar desde allí toda nuestra región.
En Latinoamérica muchos concebían la independencia de España pero no aceptaban el desafío de construir una nueva sociedad por caminos autónomos. Pero había criollos que tenían la esperanza de trabajar y dirigir un país propio. Por ejemplo, Manuel Belgrano imaginó un país de gente laboriosa, que cultivara la tierra, explotara las minas y produjera manufacturas. Influido por los fisiócratas ingleses, consideraba que la agricultura era la base de la riqueza. Belgrano había escrito en el Reglamento que en la enseñanza el espíritu nacional prevalecería sobre lo extranjero. Preveía que los salarios docentes y los aportes para niños pobres fueran pagados por conducto del Gobernador del pueblo. Belgrano entendía que la educación pública era condición para tener una sociedad independiente. En el documento se limitaba el autoritarismo pedagógico colonial. Este documento marca una transición entre la modalidad educativa colonial, con sus valores y rituales, y una educación independiente y progresista. En el mismo, Belgrano tacho los viejos reglamentos escolares tradicionales y comenzó a diseñar sobre ellos una nueva idea pedagógica.
La cultura independiente sólo podía construirse como producto de la conjunción de los trozos de la vieja cultura colonial con los aportes modernos. Un elemento externo intervenía para poner en movimiento tales transformaciones: el deseo de independencia y progreso que querían los jóvenes.
Sin embargo, ese deseo no estuvo exento de dificultades y contradicciones: El liberalismo como corriente de pensamiento no tuvo un discurso único en la pedagogía latinoamericana e incluso llevó al enfrentamiento entre Saavedra y M. Moreno. El primero prefería la concepción colonial; el segundo abría las puertas a la educación de ciudadanos modernos y democráticos. Moreno hizo traducir una parte del Contrato Social de Rousseau y ordenó que se lo leyera en todas las escuelas. Después de su misteriosa muerte, la Primera junta, copada por los conservadores, sacó una resolución prohibiendo esas lecturas. Fundamentó la medida diciendo que el Contrato Social era inútil, superfluo y perjudicial. Impuso, en cambio, la lectura de un manual francés de moral cívica llamado Tratado de las obligaciones del hombre, que era muy conservador.
El enfrentamiento entre los liberales y los Conservadores, según Weinberg, fueron indicadores de una intensa redefinición de fuerzas. Así, los tradicionales grupos de espíritu conservador (vinculados al Estado, su administración y su burocracia, pero sobre todo aferrados a una economía y a una sociedad basada en la hacienda, plantación, y en menor escala, en los monopolios) tratan de recuperar posiciones. Y frente a ellos, los liberales renovadores, por su parte con programas opuestos. Entre los primeros estaba los propietarios y hacendados tradicionales, y entre ellos los grupos de intereses regionales, así como los comerciantes privilegiados beneficiarios de la política colonial o de sus supervivencias “con una concepción paternalista...incompatible con las concepciones liberales de contrato, de trabajo, de igualdad ante la ley y de libertad individual”. Los segundos, constituyen, en parte, un grupo intelectual y en parte, representan también los intereses de los nuevos exportadores agrícolas y mineros, así como los vinculados al comercio y las finanzas exteriores que en gran medida estaban en manos inglesas.
Los liberales como los conservadores pretenderán tener la capacidad y la clave para restablecer el orden constituido. Estas corrientes adquirieron en el nuevo mundo un contenido y características diferentes de las que poseían en Europa, ante todo porque allí se manifestaron como movimientos dentro de Estados ya constituidos; en cambio aquí aparecen como factores concurrentes a la estructuración de nuestras nacionalidades como unidades políticas. En nuestro territorio hubo antagonismo entre ambas corrientes pero en cuanto se trata de la posición que mantienen ante la iglesia o frente a la secularización, pero no ya cuando se trata de la población rural o el de las masas aborígenes sometidas a un intenso proceso de deculturación. Tanto los conservadores como los liberales van a tener conciencia de la importancia de la educación en su doble valor: como instrumento de mejoramiento material del país y como modelador de ciudadanos leales.
Con respecto a la iglesia, los liberales, por los intereses que expresaban y su filiación ideológica, se pretendían renovadora a la par que secularizadores, adoptaban una posición que los llevaba a un enfrentamiento con el poder político y económico que conservaba la iglesia y querían reducir la influencia del clero en el campo educativo. Los conservadores, en cambio, sostenían que la iglesia era un factor importante para mantener o restablecer el orden.
Del REINO a la PATRIA: un largo camino por recorrer...
El congreso, que tanto Moreno pretendía crear, no será congreso sino apenas una Junta Grande, modificación y ampliación de la del 25 de mayo. Tampoco declarará la independencia, ni sancionará la constitución. Moreno renunciará al cargo y morirá en altamar. Y los pueblos de las paradójicamente llamadas Provincias Unidas del Río de la Plata, verán como se desunen Paraguay, Alto Perú y Banda Oriental y pelearan 40-50 años para aceptar unánimemente una Constitución Nacional.
Mientras tanto, se tarda 6 años en formalizar la independencia pero entonces, los radicales decaen, Fernando VII vuelve al trono, los grupos reaccionarios y monárquicos europeos se restauran en el poder, los revolucionarios de otras áreas son derrotados. Sin embargo, en esta situación es cuando se declaró formalmente la independencia, con la consigna “fin de la revolución, principio del orden” en Tucumán. Paradójicamente, un congreso reaccionario, conservador, monárquico proclama la independencia a lo cual no se atrevió una asamblea revolucionaria y republicana (Ansaldi, 1989)
Las actitudes con la que se tomó en cada región las noticias de la revolución fueron diferentes: en zonas donde el prestigio de la corona estaba desgastado, dicho acontecimiento fue recibido con gratitud y tuvo un apoyo incondicional (Santa Fe, Corrientes, la intendencia de Salta, etc.) En cambio, la actitud fue opuesta en regiones que estaban dominadas por personas leales a los Borbones, (Montevideo, Alto Perú, Asunción) a las cuales la junta no ahorró esfuerzos para tratar de subordinarlas.
Aunque el Autogobierno fue instaurado en un intento de ahondar y acelerar la prosperidad comercial, en cambio provocó una prolongada desorganización económica, décadas de guerra civil y una caída en la dictadura. Los conductores de la revolución utilizaron, en un principio, la misma institución virreinal y su estructura política para imponer su autoridad y el orden inmediato. De esta manera, la junta central de Buenos Aires sustituyó al Virrey y hasta el nombre de Fernando VII fue utilizado como elemento de unión y poder. Los años inmediatos que le siguieron a la revolución se caracterizaron por presenciar el nacimiento de un torbellino de fuerzas políticas rivales.
Entre 1815 y 1820 hay en el Río de la Plata dos gobiernos: uno dictatorial (monárquico) de las provincias unidas con capital en Buenos Aires, otro el sistema de los pueblos libres o liga federal con jefatura de Artigas. El origen esencialmente local del movimiento independentista y su clara asociación con los intereses de Buenos Aires, resultaba un obstáculo para lograr una adhesión subordinada de los pueblos del interior al nuevo esquema de dominación que ella imponía. No obstante, los diversos órganos políticos y proyectos constitucionales ensayados durante las dos primeras décadas de vida independiente, fueron ineficaces para las tendencias secesionistas y la pulverización de los centros de poder, que tendieron a localizarse en las viejas ciudades coloniales del interior separadas por la distancia, indígenas, etc. y dichos centros de poder, se integraron en torno a la figura carismática de los caudillos locales.
Estos pugnaron por reivindicar el marco provincial como ámbito natural para el desenvolvimiento de la actividad social y política. La provincia pasó a constituirse en símbolo de resistencia frente a los continuados esfuerzas de Buenos Aires de concentrar y heredar el poder político del gobierno imperial. El federalismo se convirtió en una protesta contra la centralización de Buenos Aires y contra las intendencias.
El localismo respondía a la modalidad que habían adquirido las relaciones de producción y los circuitos económicos de las provincias Unidas. En este sentido, los sentimientos localistas se hallaban teñidos por el diferente carácter que tenían los intereses materiales de las fuerzas sociales radicadas en las diversas regiones del territorio. En cada una de ellas, la organización nacional asumía significados diferentes en función de su respectiva articulación dentro del esquema económico que venía estructurando desde fines del siglo anterior.
Los caudillos, según la imagen dada por la historiografía pedagógica ha sido la de caudillos bárbaros y sangrientos que se oponían a la difusión de la cultura, por la cual luchaban, en cambio, los políticos liberales modernos y progresista. Sin embargo, Artigas por ejemplo, además de los caudillos Bustos; López, Ramírez, los Heredia, Ferré y Molina estuvieron muy preocupados por el desarrollo de reformas educativas apoyándose en la participación de la sociedad civil y en la cultura de los pueblos. Imaginaban una pedagogía federalista popular que adoptara el sistema educativo liberal moderno. Estos caudillos avanzaron sobre el monopolio educativo eclesiástico desarrollando la instrucción pública e implantaron la obligatoriedad y gratuidad. Artigas, intento traer al Río de la Plata el método Lancaster, uno de los más avanzados de Europa. El Lancaster contaba con monitores, que eran los alumnos aventajados. Se desdibujaba la relación tradicional y se introducía una concepción moderna, coherente con la lógica de la naciente sociedad industrial. Respondía a las necesidades de los que pretendían instruir en gran escala para responder a las transformaciones que estaba sufriendo el sistema de producción. Según Puiggrós, no está claro si el método se llegó a utilizar en tiempos de Artigas, pero quedó instalada su posibilidad en la imaginación de los educadores progresistas de la época. Curas, paisanos, pedagogía inglesa, liberalismo, todos esos elementos estaban presentes en el modelo pedagógico de Artigas. Pero subordinados a una idea central: la de una libertad apoyada en el pueblo. ¿Cuánto tiempo tendría que transcurrir para que su utopía se hiciera realidad?
Según Weinberg, el método lancasteriano era conocido antes de la llegada de Diego Thompson a Buenos Aires (8 de Octubre de 181
como agente de la Sociedad Bíblica y es a quien se lo considera su introductor, por lo menos en el Río de la Plata. La influencia de esta escuela, fue aceptada por Rivadavia en Buenos Aires, O’ Higgins en Chile, San Martín en Perú hasta Simón Bolivar.
El 8 de Febrero de 1822, a través de un Decreto, se dispone que el rector de la Universidad y el Director de Departamento de las primeras letras debieran cuidar la aplicación del Sistema Lancaster. La fuerte centralización, mas la esperanza de pasividad y baratura de este sistema inspiraron las proclamas de educación publica uniforme y gratuita de todos los ciudadanos.
La expansión de este método, según Narodowski , estuvo limitada por conflictos internos y la falta de fondos públicos. En cuanto al financiamiento, las autoridades de Buenos Aires siguieron la estrategia inversa a la propuesta por Lancaster, si bien este reclama subvención financiera estatal con una administración particular de las escuelas, el cabildo abre una suscripción voluntaria para la educación de los niños en el sistema monitorial. Cabe destacar que desde la época colonial hasta la emancipación política, la mayoría de la población de Buenos Aires era alfabetizada a través de las tácticas no escolares de Instrucción Domiciliaria. Este método implicaba así la renovación de las relaciones pedagógicas (utilitarismo en las relaciones áulicas), una nueva percepción del hecho educativo, el que debía ser planificable, racional y la burocratización de los procesos administrativos en las escuelas.
En la misma línea de Artigas se ubicó el caudillo santafesino Estanislao López respecto a la educación. López era un hombre culto, que tenía ideas ilustradas y admiraba el utilitarismo inglés. Consideraba importante la religión para la educación moral del ciudadano. Sostenía que era necesario que la educación fuera gratuita para la gente de escasos recursos, que el Cabildo estableciera un sistema de becas y que los padres fueran obligados a mandar a sus hijos a la escuela. He ahí un antecedente de la Ley 1420. El gobierno santafesino de López dictó legislación específicamente educativa. Fue muy avanzado al concebir la instrucción como un problema de orden público.
En 1821 dictó una reglamentación titulada Artículos de observancia para el noble e ilustre Cabildo. Establecía una inspección de la obligatoriedad escolar que debía combatir la vagancia de la niñez y juventud descarriadas. Otorgaba al regidor de policía la función de inspección del funcionamiento de las escuelas, etc. En 1822 López recibió una visita: la de Diego Thompson, difusor del método Lancaster en América. El caudillo se entusiasmó y pronto el Lancaster estaba instalado en las escuelas santafesinas. Los contenidos también fueron materia del interés estatal.
El legado de Estanislao López es el diseño un proto-sistema, con escuelas graduadas. Estuvo organizado mediante el método Lancaster. López asociaba los conceptos de Estado, ciudadano, religión, sistematización y cultura moderna, no sólo en torno a la perspectiva del progreso de su provincia, sino con una perspectiva nacional. La sociedad, sin embargo, no estaba aún madura como para aceptar definitivamente esos cambios pero la idea de dirigir la educación pública mediante un organismo estatal donde hubiera representación directa de la comunidad era corriente en la época.
La organización de los establecimientos educativos en forma de sistema escolar y la implantación de los principios de gratuidad y obligatoriedad tuvieron dos orígenes simultáneos, aunque de distinto signo político. Los caudillos pretendían que la organización de la educación reflejara su proximidad política con la gente a la cual gobernaban. Su obra educacional estuvo dirigida a los habitantes de los pueblos y del campo que confiaban en ellos. El interés del conservadurismo liberal porteño estaba centrado en la educación de los Dirigentes, junto con una atracción estética por el progreso, que les seducía por ser una moda en Europa. Pero no les interesaba como un eje de la organización de la vida de la población.
La Crisis De 1820: Muerte Del Carácter Revolucionario Del Federalismo
Ansaldi, plantea que esta crisis arrastra en la caída de ese remedo de Estado nacional que se ha intentado construir en la primera década revolucionaria. En 1820 muere el carácter revolucionario del Federalismo y se cierra el ciclo de la Revolución de Mayo.
La crisis de 1820 arrasa con el monarquismo, con el incipiente Estado Central, no nacional, con el proyecto radical Artiguista y con la propia revolución. Se fragmenta el espacio político rioplatense en una pluralidad de provincias, que significo la organización de varias repúblicas independientes basadas en el particularismo regional. La revolución y las guerras de independencia civiles desataron dos tendencias contrastantes, una el centralismo, otra la línea regionalista, ambas de herencia colonial. Se trataba de una situación de soberanía múltiple caracterizada por la fragmentación de la autoridad gubernamental: la caída de Artigas y que significó la desintegración de su sistema político, reemplazado por una pluralidad de centros de poder independientes entre si y muchos mas débiles que los pueblos libres.
Según Halperin Donghi, el gobierno nacional sucumbió en 1819-1820 a un desgaste político provocado en parte por la tendencia a cerrar el círculo de los participantes en poder. Pero antes de sucumbir preparo la ruina de su rival: al aceptar la intervención portuguesa en la Banda Oriental contribuyo a despojar a Artigas de su base más segura: a medida que perdía el dominio de su tierra, el protector de los Pueblos Libres quedaba cada vez mas a merced de sus protegidos. Con la Banda Oriental en manos portuguesa, no le quedaba al litoral fluvial, apenas se volviese hacia la paz y sus tareas, más intermediario con el resto del mundo que Buenos Aires
La vieja dictadura jacobina de mayo, unitaria en tanto se llevaba por delante, revolucionaria y prepotente, las resistencias provinciales, caldo de cultivo de la reacción colonial, se transformo dialécticamente en su contraria: en la dictadura dictorial representativa del gran capital comercial, del gran capital usuario expoliador y propietario de las rentas nacionales, del capital intermediario que renacía ahora con el feo rostro gaditano de “puerto único y preciso” para todo el movimiento comercial de la nación (Ansaldi, Pág. 43)
Buenos Aires se opuso a los caudillos a través del cierre del Paraná. Esto sumado a la declaración de una constitución Unitaria y a su intento de imposición por la fuerza, motivó a Ramírez y a López a avanzar a Buenos Aires.
El cambio de fortuna de los caudillos empezó en 1821, cuando la alianza entre López y Ramírez terminó bruscamente. Después de la victoria de Cepeda, Ramírez empezó a comportarse como un Artigas, proclamándose el socio principal de la alianza y tratando de extender su autoridad sobre Corrientes y Córdoba. López se resistió; Ramírez fue derrotado, y muerto.
López se proclamó "patriarca de la federación". Pero sin Ramírez ya no tenía poder militar para imponerse sobre Buenos Aires.
Buenos Aires pronto reanudó el bloqueo del Paraná, que le permitió monopolizar el comercio extranjero y obligó a las provincias a capitular ante su creciente aislamiento y pobreza.
Las provincias en 1822, estaban dispuestas a convocar otro congreso nacional y reanudar las discusiones sobre una constitución. Este ciclo de sucesos encerró a las provincias en una difícil situación durante los cuarenta años siguientes: las provincias deseaban la libertad con respecto de Buenos Aires, pero una vez libres, sus necesidades económicas las llevaban rápidamente a establecer de nuevo las relaciones con Buenos Aires.
Después del tratado de Pilar (que significó un nuevo intento de “organización de gobierno central”), la provincia quedó dueña de su puerto y en inmejorables condiciones para fiscalizar, la dirección política del país. Los conflictos ocurridos en Buenos Aires a lo largo de 1820, que culminaron con la gobernación de Martín Rodríguez, representan los esfuerzos por retener el poder realizado por la oligarquía dominante.
Según Weinberg, en Buenos Aires gran parte de los sectores liberales eran centralistas, el llamado grupo rivadaviano, postulaba como plan de gobierno una verdadera propuesta orgánica que abarcaba la democratización y modernización institucional, una política agraria, a través de la enfiteusis
Para Puiggrós Rivadavia constituye el arquetipo del conservadurismo liberal porteño, quien adhería al utilitarismo inglés y a la "ideología", corriente europea de corte conservador. Su visión geopolítica era estrecha pues se circunscribía a los intereses de los porteños de levita y quería desembarazarse del interior. Se subordinaba a la larga mano de Inglaterra, con la cual contrató el empréstito con la Compañía Baring Brothers que podríamos señalar como fundador de nuestra política de endeudamiento externo. Su mentalidad administrativista y centralista fue una de las primeras expresiones de la naciente oligarquía porteña.
Rivadavia introdujo el método lancasteriano en todas las escuelas de Buenos Aires; decretó la obligatoriedad escolar y fundó la Sociedad de Beneficencia a la que encomendó dirigir escuelas para niñas. Promovió el desarrollo de la educación media, nivel aún en germen en la época, abriendo el Colegio de Ciencias Morales y estimuló la enseñanza de la ciencia en el Departamento de Estudios Preparatorios de la Universidad, que creó en 1821.
La existencia de la UBA significo un aporte al desarrollo de estudios superiores, formación de profesionales y técnicos que el país requería, además de la constitución de una nueva clase dirigente, pero significó la incorporación de otro modelo de desarrollo. Implico por parte del Estado Nacional y de sus funciones de complejidad y responsabilidad crecientes, expresó el traslado del centro de gravedad a la vida económica, política, demográfica y cultural de la Argentina, desde un interior que se estaba empobreciendo hacia un litoral en expansión. Hasta entonces, Córdoba tenía la única universidad en Argentina, y a pesar de los esfuerzos para reformar la enseñanza predominaba una concepción jerarquizada, libresca, tradicional que respondía a una pretérita concepción de mundo. La nueva es una franca ruptura con las pautas pasadas porque se percibe un sentido nacional y secularizador y sus criterios responden a nuevas ideas venidas de Europa, no solo económicas sino también de actitud frente a la vida, sociedad y cultura. (Weinberg)
La diferencia entre el imaginario educacional de los caudillos más progresistas y el de Rivadavia era que este último optó por el modelo napoleónico consistente en una pirámide en cuya cúspide está la universidad, que funciona como rectora de todos los establecimientos educativos. Quiso una centralización completa de la educación en el poder porteño. Los caudillos progresistas prefirieron promover juntas Protectoras de la Educación, provinciales y locales, en las que los vecinos tuvieran activa participación y defendieran la autonomía de los sistemas educativos de sus provincias. La idea rivadaviana no era estatista en el sentido de la moderna educación pública democrática sino con el carácter absolutista que tenía lo público en la concepción napoleónica. Artigas trató de difundir la instrucción a las provincias del Litoral, Rivadavia quiso circunscribir la reforma a Buenos Aires; López vinculaba la educación de los provincianos con la integración de la sociedad nacional; Rivadavia aspiraba a formar a una minoría esclarecida y privilegiada.
El sujeto pedagógico imaginado por Rivadavia se caracterizaba por su aislamiento respecto al resto de los connacionales, una mentalidad moderna, utilitaria, economicista y desinteresada del contexto social.
Areces, Nidia y Ossana sostienen que si bien todo plan de gobierno responde a una determinada situación económico-social, también implica un manejo y control del poder y una manipulación de los instrumentos de gobierno. Los estancieros, los saladeristas, los comerciantes exportadores y minoristas, los financistas, aplaudieron la política rivadaviana, durante el gobierno de Martín Rodríguez, porque las reformas respondían a sus intereses. Los estancieros bonaerenses eran cada año mas poderosos, ampliaban su latifundio con tierras arrebatas al indio por el Estado y con adjudicación de otras a través de enfiteusis.
Los banqueros, prestamistas y comerciantes ingleses y sus socios nativos progresaban y especulaban avalados por el imperio Británico. Los dos grupos muy interrelacionados por intereses y por vínculos familiares, se mostraron como aliados del grupo rivadaviano hasta que, en el momento de la presidencia la situación no resulto favorable para el mantenimiento de esa alianza.
Luego de la renuncia de Rivadavia, Dorrego asume la gobernación de Buenos Aires y gracias a su política conciliatoria con las provincias (anula constitución, acepta autonomía), estas le delegan el mando de las relaciones exteriores. Dorrego es asesinado por Lavalle, quien es vencido luego por Rosas y López. Rosas es designado gobernador de Buenos Aires y recibe, de parte de la legislatura, "Facultades Extraordinarias".
El triunfo de Rosas, significo la derrota del plan Rivadaviano. A la vez que permitió la institucionalización política de la burguesía y que disminuyó las relaciones anárquicas en el interior de los terratenientes bonaerenses. El orden rosista, por lo tanto reforzó y dirigió su política hacia esta problemática construyendo un nuevo centro de autoridad, que fue concentrando el poder progresivamente.
El Estado es aun una tarea inconclusa: para su construcción se ha terminado de soñar con Rousseau y Hobbes a través del Leviatán Rosista se instala en la sociedad Argentina. Así el pensamiento de la joven Argentina conlleva la primacía de la elite intelectual, principio de la soberanía de la razón y sufragio restringido.
PARA QUE UN PUEBLO SEA LIBRE DEBE SER EDUCADO
La etapa analizada que involucra la revolución de Mayo, trae algo importante para reflexionar: se trata del concepto de libertad. Pero no en el sentido utilitarista o económico, sino en el sentido político e ideológico. Actualmente, vivimos subordinados a las políticas de otros, de un minoritario sector de la sociedad, quienes deciden nuestro presente y futuro. A su vez, este grupo minoritario se subordina a las decisiones del gran imperio: vigente: EEUU. Esta relación asimétrica, es claramente visible por nuestra sociedad, sin embargo, como permanece naturalizado, y en la medida en que no se cuestione con fundamento y compromiso por una verdadera democracia, no se podrá “desestructurar” lo estructurante (Bordieu). Es imprescindible que la vocación democrática ya demostrada por los idearios de la Revolución de Mayo continúe, es preciso seguir construyendo un sujeto independiente, con capacidad de decisión, con autonomía. De eso se trata la libertad, pero antes hay que tomar conciencia de nuestra situación, poder ver el contexto más amplio que implica nuestra crisis, luchando por un proyecto con amplia base social. Se trata de reivindicar a la educación como un proceso de liberación de la opresión, en términos de Paulo Freire, y no una reproducción del pasado ni una adaptación a las situaciones dominantes. La educación contiene por principio el deseo de mejorar la humanidad, de perfeccionar a los seres humanos en el plano intelectual, y moral. Se debe luchar por ese principio. En este sentido, la utopía no supone la afirmación ingenua y optimista de un futuro ideal diseñado y programado desde el presente, sino la necesidad de indagar y proyectar mas allá de las restricciones interesadas del status quo, incluso desde el propio desencanto que producen las insatisfacciones presentes.
Construir un mundo nuevo, implica un gran esfuerzo, ya lo hemos visto con el intento de construir el Estado Argentino, que a su vez implicó ver a la educación como una herramienta para crear sentimientos de pertenencia (más allá de las implicancias que tuvo el discurso Sarmientino). La educación siempre ha sido importante, para el cambio, aunque hoy se desdibuje su papel. Lo importante es poder responder a las necesidades de la sociedad, en su mayoría. Poder llevar adelante un proyecto educativo que promueva el diálogo, la crítica, la participación, la solidaridad y que contribuya a formar una sociedad más democrática comprometida con el desarrollo humano y sostenible de nuestro mundo.
En este contexto es precisa la lucha contra la educación elitista, de esa educación que se quiere reproductora de cierto orden social establecido. Debemos, porque somos parte de este mundo social e histórico. Y más allá de que la realidad se pretenda objetiva, hay sujetos que interactúan, en este sentido, existe la posibilidad, de un futuro posible.
Bibliografia
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Mariano Narodowski. La expansión Lancasteriana. El caso de Buenos Aires.
Areces, Nidia y Ossana. Rivadavia y su Tiempo. Buenos Aires: Centro Editor de América Latina, 1984. -- (Historia Testimonial Argentina,13)
Por: Maria Ester Santul | EDUCACION | Comentarios (0) | Referencias (0)
En este espacio busco compartir información reconstruida desde mi formación, trayecto laboral y experiencial que a veces suele ser gratificante porque... hay aprendizaje significativo!